YOGA FACIAL: ¿UN ANTIAGE A TENER EN CUENTA?

07 Apr , 2020

La Vitamina C, el FPS estricto, el Retinol, el Ácido Hialurónico y los ácidos exfoliantes son los clásicos secretos de todo #skintellectualTCL para prevenir y tratar signos de envejecimiento. Sin embargo, el yoga facial (la realización sistemática de ejercicios con los músculos del rostro) se está posicionando como otro recurso más para mejorar pérdida de firmeza y arrugas. Pero, ¿cuenta con sustento científico? ¿Es algo que deberías incluir en tu rutina?

A raíz de una consulta que recibimos por nuestras redes, investigamos el tema a fondo y lo que encontramos es que no está del todo dilucidado aún. La evidencia a favor de esta técnica es favorable, pero débil1,2. Así, pese a algunos resultados alentadores, no se puede decir a ciencia cierta que quien realice estos ejercicios notará una mejoría en los signos de envejecimiento de la piel. Incluso, hay quienes sostienen que algunas líneas de expresión podrían empeorar3. Sin embargo, esto tampoco está debidamente demostrado2.

Dado que la evidencia sobre el tema no es contundente, que los ejercicios llevan un tiempo diario considerable y que existen alternativas con probada eficacia (cosméticas, mínimamente invasivas, quirúrgicas), en TCL consideramos que el yoga facial no se posicionaría, al menos por ahora, como un antiage de elección. Sin embargo, y teniendo en cuenta que quienes prueban la técnica suelen quedar satisfechos con los resultados, si la idea te resulta entretenida, ¡no perdés nada con probar! ;)

¿Qué es el yoga facial?

Implica la ejercitación de los músculos de la mímica (¡que son alrededor de 204!), con la finalidad de mejorar los signos de envejecimiento. Se basa en el concepto de que los signos de envejecimiento no se deben solo a una pérdida de elasticidad de la piel, sino también a una disminución en el volumen de los músculos. Pretende aumentar el tamaño de los mismos y, así, mejorar líneas y firmeza1.

¿Qué ejercicios incluye? 

No está estandarizado. Así, incluye ejercicios variados que difieren según el instructor, como por ejemplo:

  • elevar las cejas;
  • cerrar los ojos con fuerza;
  • protruir los labios como para dar un beso;
  • exagerar una sonrisa.

¿Con qué frecuencia se realiza?

Depende del programa. Algunos requieren ejercicios diarios, otros día por medio y otros semanales. La duración de cada sesión puede ser desde algunos minutos hasta media hora. 

¿Es efectivo? 

La evidencia a favor del yoga facial como técnica antiage es favorable pero débil1,2. No se puede decir a ciencia cierta que quien realice estos ejercicios notará una mejoría en los signos de envejecimiento de la piel. Incluso, hay quienes sostienen que algunas líneas de expresión podrían empeorar con la realización de los ejercicios faciales3. Sin embargo, esto tampoco está demostrado, y vale destacar que la mayoría de quienes prueban la técnica parecerían quedar satisfechos, según las investigaciones disponibles2.

¿Qué dice la ciencia?

El conocimiento científico se va construyendo de a poco y entre todos. Para que algo se vuelva una “verdad científica” tiene que ser, entre otras cosas, demostrado por varios estudios de buena calidad (no basta con que un solo estudio lo diga). El mayor nivel de evidencia se logra con un meta-análisis: es decir, con un estudio que analiza los resultados de varios estudios de buena calidad para sacar conclusiones5.

Sobre el yoga facial se destacan dos publicaciones de los últimos años: un meta-análisis del 2013 (que no fue concluyente) y un ensayo clínico del 2018 (que fue favorable).

2013: Evidencia no concluyente

Un meta-análisis evaluó los estudios disponibles hasta ese momento y observó que, si bien los mismos tenían resultados positivos, su diseño metodológico no era de buena calidad. Por lo tanto, concluyó que no podía afirmarse que el yoga facial efectivamente ayudara a mejorar signos de envejecimiento2, aunque tampoco lo descartó.

Algunos datos interesantes sobre esta revisión:

  • Los estudios analizados fueron 9.
  • Entre los 9 estudios, el total de pacientes estudiados suma 43. Este número es bajo, lo que es una limitación (teniendo en cuenta que cuanto mayor es el número de pacientes estudiados, menor es la chance de que el azar afecte los resultados).
  • Los 9 estudios evaluaron ejercicios diferentes entre sí, dificultando sacar conclusiones generales.
  • Los 9 estudios tuvieron resultados positivos, evaluados por los propios pacientes y por terceros. Sin embargo, la medición de resultados no fue de buena calidad: en la mayoría de los estudios se realizó mediante criterios subjetivos y sin que los evaluadores fueran “ciegos”. Que quien evalúa los resultados sea “ciego” significa que desconoce quién recibió la intervención y quién no, lo que ayuda a minimizar la exageración involuntaria que puede ocasionar el entusiasmo del observador.
  • Ninguno de los estudios contó con un grupo de pacientes “control” (es decir, con un grupo que recibiera otra intervención para comparar resultados). Esto es una limitación importante: el simple hecho de estar probando algo ya aumenta las chances de percibir un resultado, por el efecto placebo.

Long story short: que a 43 personas el yoga facial les haya dado resultados positivos no permite respaldar la técnica, si la calidad de los estudios no es buena. Esta revisión de 2013 dejó las puertas abiertas para que futuras investigaciones de mejor calidad intenten demostrar o descartar los beneficios de la técnica2.  

2018: Evidencia a favor

Al cuerpo de evidencia disponible hasta la revisión del 2013 se sumó un último estudio publicado en 2018 con el apoyo del Departamento de Dermatología de la Universidad de Northwestern. Su diseño fue el siguiente1:

  • Se siguió a 16 personas durante 20 semanas.
  • Las 16 personas fueron de sexo femenino de entre 40 y 65 años.
  • Las mismas recibieron dos sesiones de capacitación de una hora y media, en las que aprendieron a hacer 32 ejercicios faciales (del sistema Happy Face Yoga).
  • Durante las primeras 8 semanas, se les solicitó que practicaran los ejercicios a diario durante 30 minutos.
  • De la semana 9 a la 20, se les solicitó que practicaran los ejercicios día por medio.      
  • Al completarse las 20 semanas, se midieron los resultados mediante 3 variables:
    • Score de envejecimiento: Se otorgó un puntaje a distintos rasgos del rostro y del cuello. A mayor puntaje, más signos de envejecimiento. La puntuación fue adjudicada antes y después de las 20 semanas de yoga facial por dos médicos que analizaron fotos de los participantes. Vale aclarar que este análisis fue “ciego”: los médicos no sabían si las fotos correspondían a antes o después del tratamiento. El resultado fue una mejoría en el score en 2 de las 19 zonas evaluadas. Las áreas en las que se percibió la mejoría fueron la parte superior e inferior de las mejillas.
    • Edad estimada: Se hizo una estimación de la edad de los participantes por terceros que también fue “ciega”, mediante el análisis de fotos. El resultado fue un descenso estadísticamente significativo (pasó de 50,8 al iniciar el estudio a 48,1 al finalizar el mismo). 
    • Satisfacción por parte de los participantes: Se aplicó un cuestionario al terminar el estudio, en el que el 100 % de los participantes se mostraron satisfechos.

    Si bien los resultados de este estudio son alentadores, el mismo no está libre de limitaciones:

    • Conflicto de interés: Uno de los investigadores que llevó a cabo el estudio es el fundador de Happy Face Yoga (el método que se les enseñó a los participantes). Esto no quiere decir que el estudio pierda validez: es normal que quienes se dedican a un tema tengan más interés por estudiarlo. Sin embargo, es un detalle más a tener en cuenta a la hora de analizar un paper.
    • Tamaño de la muestra: La muestra del estudio es solo de 16 participantes. Esto deja abierta la pregunta de si los resultados hallados son aplicables a toda la población o responden a particularidades de estos participantes (o al azar).
    • Población con interés por el tema: Los participantes seleccionados tenían todos interés en realizar yoga facial, lo que puede implicar cierto sesgo ya que se cuenta con un entusiasmo extra de su parte a la hora de analizar los resultados. 
    • Ausencia de grupo “control”: No se comparó la práctica de yoga facial con otra intervención.

    Con sus resultados alentadores y sus limitaciones, este estudio se suma al cuerpo de evidencia científica que irá dilucidando con el paso del tiempo si la técnica cuenta con respaldo o no.

    Tips

    • Por ahora, se podría decir que quienes quieran probar yoga facial ¡pueden hacerlo! Hay resultados favorables, aunque sean débiles.
    • Quienes no encuentren atractiva la técnica no tienen por qué someterse a un rato diario de ejercicio: sus beneficios aún no están comprobados, así que pueden optar por otros recursos. :)
    • Con o sin yoga facial, procurá que no falte en tu rutina lo que sí tiene respaldo para prevenir y tratar signos de envejecimiento:

    Esperamos que haya sido útil y ¡estamos a disposición por cualquier consulta! No duden en contarnos cómo les va si prueban yoga facial. ;)

    The Chemist Look Team


    PD: Los psicólogos han demostrado que las expresiones faciales afectan a las emociones de forma pequeña pero significativa. Así, sonreír no será la solución a todos los problemas, pero es un recurso que en sí mismo tiene el poder de hacerte sentir más feliz6. :) 

      1. Murad A, Walter AJ, Geisler A, Roongpisuthipong W, Sikorski G, Tung R, Poon E. Association of Facial Exercise With the Appearance of Aging. JAMA Dermatol. 2018 Mar; 154(3): 365–367.
      2. Van Borsel J, De Vos MC, Bastiaansen K, Welvaert J, Lambert J. The effectiveness of facial exercises for facial rejuvenation: a systematic review. Aesthet Surg J. 2014 Jan 1;34(1):22-7.
      3. The Aesthetic Society. Do facial exercises combat signs of aging? Disponible en: https://www.surgery.org/consumers/plastic-surgery-news-briefs/facial-exercises-combat-signs-aging-1031177
      4. JW, RC Yokochi, E Liitjen-Drecoll. Atlas de anatomía humana. 5ta edición. Elsevier Science.
      5. OCEBM Levels of Evidence Working Group*. “The Oxford Levels of Evidence 2”. Oxford Centre for Evidence-Based Medicine. https://www.cebm.net/index.aspx?o=5653
      6. University of Tennessee at Knoxville. "Psychologists find smiling really can make people happier." ScienceDaily. ScienceDaily, 12 April 2019. <www.sciencedaily.com/releases/2019/04/190412094728.htm>.

      Comentarios