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Querido diario,

Te escribo para contarte lo que me ocurrió esta tarde.

Venía caminando por la calle contenta, paseando de la mano de Tephrosia Purpurea (cero stress), un nuevo día de luminosidad, todo hermoso-todo lindo, cuando de pronto escucho que alguien viene cantando “Oye, te hacen falta vitaminas”. ¡Ay no sabés cómo me puse cuando escuché eso! Me di vuelta y, con mi mejor cara de ofendida, le dije “¡¿Me estás hablando a mí?! ¡¿A mí, que soy justamente vitamina, me decís que me hacen falta vitaminas?!” Te podrás imaginar la sorpresa que se llevó la pobre persona que, en un intento de excusarse, me dijo que simplemente estaba cantando una canción, que me lo tomara con Soda.

La verdad es que el hecho me dejó un poco preocupada/pensativa: venía tranqui, contenta, tenía un buen día y, de pronto... ese enojo versión llamarada repentina. ¿Será que estoy un poco inestable?

Yo sé que la estabilidad no es mi fuerte y es algo que tengo que trabajar. ¡Pero te juro que estoy intentando mejorar! Sin embargo, hay situaciones que me desbordan un poco y que me oxidan. Pero, al menos, ya las tengo reconocidas. Por ejemplo, el aire libre no me copa (por eso, trato de no estar mucho tiempo destapada); la luz tampoco me gusta mucho (prefiero el frasco de vidrio color caramelo y del sol mantenerme alejada); y el calor no es lo mío (me siento mejor si me tienen refrigerada).

A pesar de ello, si me cuidan de todo esto, estoy de buen humor y me extienden la esperanza de vida (en vez de oxidada, me quedo reducida). Por eso, me embronca cuando me dicen que mis hermanos los derivados son más estables. ¡Ya sé que son más estables! ¡Pero no son tan efectivos! Pero bueno, no quiero entrar en este tema ahora... otro día te cuento de la relación con mi familia. 

Diario: te juro que estoy haciendo todo lo posible por mejorar aún más este tema de la inestabilidad. Ando para todos lados con la Vitamina E y el Ferúlico, que fueron un antes y un después: ¡no sabés lo que me ayudan! Pero sé que aún puedo dar más. Estoy evaluando opciones, aunque no es fácil porque la mayoría comprometen mi efectividad.

Por otro lado, he decidido que si me voy a oxidar: ¡que se note! Las cosas claras: si estoy transparente con un dejo amarillo, es porque ando joya; si estoy amarilla o anaranjado claro, me empecé a oxidar pero sigo teniendo una efectividad muy buena; y si me pongo naranja oscuro, no es que me tomé un jugo de zanahoria, es que ya fue suficiente para mí, mi efectividad está comprometida y es momento de que sea descartada. Podrán llamarme "inestable", pero que no digan que no soy sincera. La verdad y la transparencia son y serán siempre mi opción primera.

Quizás pueda quedarme con otro enfoque y pensar que mi debilidad es también mi fortaleza más preciada: mi capacidad de oxidarme es justamente lo que me permite sacrificarme cuando llego a la piel, para que no sea ella la que quede oxidada.


Hasta la próxima,

Tu VIT-C

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